Ciudad de Quebec

La ciudad de Quebec y su área metropolitana están rodeadas por el esplendoroso río San Lorenzo, una de las vías profundas y navegables más significativas de América del Norte. El territorio, que cuenta con cerca de ochocientos mil habitantes, está enmarcado por decenas de ríos. La ciudad de Quebec es la capital de la provincia con la misma denominación, dentro del territorio de Canadá.
La región de la ciudad de Quebec está localizada en el sudeste de la provincia de Quebec, contiguo a la frontera con Estados Unidos. Se halla cercada por un profuso bosque mixto de esta región, con múltiples lagos y montañas; un entorno ideal para el entretenimiento, esparcimiento y actividades al aire libre  como: el senderismo, esquí, la bicicleta,  la moto de nieve, excusiones en barco, la caza y pesca y el trineo tirado por perros.

Generalidades
La ciudad de Quebec y su región metropolitana son lugares reconocidos por su seguridad. La ciudad posee uno de los índices de criminalidad más bajos de América del Norte e inclusive fue elegida la ciudad más segura de Canadá para la crianza de los hijos.
Las calles de la ciudad de Quebec narran alrededor de cuatrocientos  años de historia. Muestran un paisaje arquitectónico único por su gran variedad de estilos. Un simple paseo a lo largo de las altas casas de piedra con techos multicolores, puede resultar verdaderamente fascinante.
En cuanto a la localización, Quebec está situada en la orilla norte del río San Lorenzo y su territorio se ha desarrollado a ambos lados de la desembocadura del río San Carlos. La región es de tierras bajas y planas. El valle del río posee tierra fértil y cultivable, lo que origina que esta región sea la más fértil de la provincia.
La mayoría de los puestos de trabajo para los residentes en la ciudad se reúnen en la administración pública, defensa, servicios, comercio, transporte y turismo. Como capital provincial, la ciudad se favorece de ser un centro regional de administración y servicios. Así, el gobierno jurisdiccional resulta el mayor contratante de la ciudad, empleando a cerca de veintiocho mil personas a partir del año 2007.

Clima
La ciudad de Quebec se sitúa en la convergencia de varias regiones climáticas. Generalmente, el clima se cataloga como continental húmedo y se identifica por los inviernos fríos y veranos cálidos.
Los veranos tienen períodos de temperaturas altas que se agravan con la humedad, creando un mayor índice de calor. Los meses de julio y agosto son los períodos más calurosos con temperaturas de 19,3 ° C a 28,2 ° C. Los inviernos suelen ser fríos, ventosos y con nieve. Los meses más fríos suelen ser enero y febrero con climas de -11,5 ° C y -10,7 ° C.
Cultura
Con sus calles peatonales, su arquitectura y sus fortificaciones únicas en América del Norte, la Ciudad de Quebec y su región brinda un patrimonio histórico y cultural original.  En este sentido, más que por su entorno, la Ciudad de Quebec se da a conocer a través de sus habitantes. Gente cálida, afectuosa y sonriente, que ha almacenado esta generosidad heredada de una larga tradición de ayuda mutua. Festivales, teatros, espectáculos, museos y la famosa calle Grande Allée son algunos de las seductoras atracciones de la Ciudad de Quebec.
La Ciudad de Quebec es una ciudad de cultura. A su elocuente pasado, del que la piedra más pequeña puede dar testimonio, se añade una red de territorios culturales de primer orden. En toda la región y fundamentalmente en el Viejo Quebec, varios museos y centros de interpretación, circuitos y murales le podrán de manifiesto su rica historia y sus tesoros.
Cabe destacar, que según el censo del año 2011, existían quinientas mil personas residiendo en la ciudad de Quebec y cerca de ochocientas mil en el área metropolitana. De los datos anteriores, el 48,2% eran hombres y el 51,8% mujeres.
La ciudad de Quebec y su región próxima son mayormente francófonos – relativo a Francia-. La mayor parte de los residentes de la ciudad emplea el francés como lengua materna.

Estilo de vida
La metrópoli de Quebec, construida de historia y modernidad, cultura y naturaleza, es muestra de sus habitantes. Convincente, segura, emprendedora, innovadora, dinámica, acogedora y agitada, goza de una economía próspera y de una calidad de vida incomparable.
Además, es importante destacar que los festivales y los eventos se multiplican y suceden al ritmo de las estaciones. La ciudad de Quebec resulta más que una ciudad: es un medio de vida donde cada núcleo familiar podrá encontrar su lugar y realizarse.
La ciudad de Quebec, la segunda municipalidad más grande de la región, se divide en seis distritos bien diferenciados. Cada uno tiene un color propio, así como particularidades ambientales y sociodemográficas exclusivas. Aunque son diferentes, todos proponen una gama de servicios diferenciados que reconocen  las necesidades divergentes de la población.

¿Qué visitar en la ciudad de Quebec?
A la hora de salir de compras, la Ciudad de Quebec le permite adoptar su posición más deseada. En el Viejo Quebec, existen muchos pequeños comercios simpáticos, tiendas con ropa de marca y obras de proyectistas de la urbe. Cerca del centro de la ciudad, quedan también varios centros comerciales, uno de los cuales figura entre los más importantes de América del Norte, con más de un millón de tiendas.
Si a usted le gusta concurrir a eventos importantes, la Ciudad de Quebec es un destino imperdible. Durante toda la época de verano, la ciudad brilla con sus luces y se bautiza en un gran escenario al aire libre. En invierno, la Ciudad de Quebec es pura fiesta. Esta alegría de existir ha dado vida al mayor carnaval de invierno del mundo: el Carnaval de la Ciudad de Quebec.
Otro lugar a destacar es el contorno del Vieux Quebec, el cual se encuentra subyugado por la mole del Château Frontenac, elevado encima del Cap Diamant. El edificio se localiza frente a la Terrasse Dufferin, un paseo entablado a la orilla del escalonado acantilado, brindando unas hermosas vistas al río San Lorenzo.
Por último, entre las atracciones turísticas dispuestas en las afueras de la ciudad se encuentran las Cascadas de Montmorency y la Basílica de Sainte-Anne-de-Beaupré.